De ruta por el norte
Dicen mis padres que desde pequeño mostré un gran interés por los coches, casi algo enfermizo, que salía a la calle y me quedaba parado en la acera mirando pasar coches como si fuera un partido de tenis: mirando a un lado y luego al otro. Y también dicen que mis coches cuanto más grandes, mejor. Supongo que ya estaba preparando el camino para mi futura profesión. Mi tío fue transportista muchos años y me ayudó desde el principio dándome…